Rescate y fortalecimiento de la identidad cultural por la paz y el encuentro.


la memoria es un motor fundamental de la creatividad: esta afirmación se aplica tanto a los individuos como a los pueblos que encuentran en su patrimonio natural y cultural, material e inmaterial los puntos de referencia de su identidad y las fuentes de su inspiración

La identidad y la expresión cultural se enfrentan a un reto múltiple a causa del proceso de globalización, aquellos que pueden desempeñar un papel activo en los intercambios culturales, suelen vivir la cultura como proceso, más que un producto, y su sentimiento personal de la identidad cultural se convierte en una puerta de receptividad hacia otras Culturas La Identidad Cultural define un pueblo, se renueva y enriquece en contacto con las tradiciones y valores de los demás. La Cultura es diálogo, intercambio de ideas y experiencias, apreciación de otros valores y tradiciones, se agota y muere en el aislamiento.

Es una riqueza que dinamiza las posibilidades de desarrollo integral del Ser, recibiendo aportes externos compatibles con su idiosincrasia y genera el proceso de su propia creación.

Cada Cultura representa un conjunto de valores único e irreemplazable, ya que las tradiciones y formas de expresión de cada pueblo, constituyen su manera más lograda de estar presente en el mundo a través de la Paz. La afirmación de la identidad cultural contribuye, por ello, a la liberación de los pueblos

Constituye la esencia misma del pluralismo cultural, la diversidad cultural genera el reconocimiento de múltiples identidades culturales allí donde coexisten diversas tradiciones, debiéndose propiciar políticas culturales que protejan, estimulen y enriquezcan la identidad y el patrimonio cultural de cada pueblo; además, que establezcan el más absoluto respeto y aprecio por las minorías culturales, y por las otras Culturas del mundo en un marco de Paz y tolerancia.

La paz es siempre posible”, afirmó el papa Francisco “alentar la senda de la convivencia pacífica